El objetivo de esta información, es hacer un análisis de la edad de nuestro espíritu, para una mayor comprensión de nuestro desarrollo, y de lo que cada uno viene a hacer en este plano terrenal. La edad del alma, guarda cierta analogía, con las etapas que transita el ser humano, con el paso de los años, pero es totalmente independiente de la edad cronológica de la persona, en la vida actual. Como una chispa de luz, el alma abandona el Tao, (Principio Supremo de Orden y Unión Universal) con el objeto de obtener nuevas experiencias. Es así como con su nacimiento y separación, inicia el camino de regreso a casa (el mismo Tao). Cada fragmento, progresa a través de cada incorporación del alma, en el plano físico. Cada edad, involucra más y más altos niveles de percepción. Un ciclo entero, desde abandonar el Tao, hasta el regreso a él, comprende siete edades (cinco sobre la tierra y dos en planos superiores), siete niveles en cada edad. La edad almica, es la edad de nuestro espíritu, nos indica las veces que hemos bajado a este planeta a trabajar las distintas energías.

Comienza a verte,

como un alma con un cuerpo,

en lugar de,

un cuerpo con un alma.