Los escritos de esta sección hacen referencia a las experiencias y resultados obtenidos en cientos de terapias de sanación con reiki dadas por quien escribe a lo largo de 20 años, terapias de sanación física, emocional y mental, obteniendo resultados muy positivos en la inmensa mayoría de las personas tratadas. Y al decir resultados positivos me refiero a sanaciones de enfermedades físicas como el cáncer en las diferentes partes del cuerpo, áreas del cuerpo necrosadas, migrañas, amibiasis, insuficiencias renales, úlceras que cicatrizaban en muy corto tiempo, problemas respiratorios, fobias, anorexia, bulimia, depresión, tumores, problemas de embarazo y muchas otras enfermedades de una gran cantidad de personas tratadas que numerarlas sería algo complicado por lo extenso del tema.

El propósito de estos escritos es compartir mis vivencias, logros y métodos con el único fin de ayudar a mis compañeros de viaje a superarse como personas y como seres energéticos que somos todos.

En esta vibración, todo tiene una explicación y un nombre, nada es un misterio, lo desconocido representa la siguiente meta a descubrir, trabajando, luchando, aprendiendo cada día de nuestra vida. Pensar que lo desconocido es un misterio es conformarse, quedarse en esa zona de confort de donde muchos no quieren salir.

Hablemos de la Oración.

La oración, es esa acción tan común y tan frecuente que muchas veces hacemos aún sin darnos cuenta cada día de nuestra vida, esa acción que nos mantiene unidos al Altísimo y nos hace vivir en Él, y Él en nosotros, pero ¿Qué es la oración?.

La oración es tratar con amor a quienes nos aman, decía Sta. Teresa, es buscar Aquel que nos busca.

Cuando Jesús le dice a Pedro: “Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar conmigo una hora?” (Mc 14,37), podemos confirmar que Cristo busca, toca la puerta de nuestro corazón y espera que hablemos con Él. Son palabras que son “suaves en su sonido, pero penetran como el pinchazo de un aguijón” (Sto. Tomás Moro). “vigilad y orad para que no caigáis en la tentación”.

Los beneficios de la oración son muchos. Nos une más a Dios, nos ayuda a conocerlo y por lo tanto, a amarle más. Nos ayuda a escucharle y ver cuál es la voluntad de Él para nosotros. Cuando hablo de voluntad de Dios no sólo me refiero a lo que Él quiere que seamos, sino lo que Dios quiere que hagamos en cada momento. La oración es tomar decisiones con Dios. Es como cuando nos acercamos a un amigo para pedirle consejos, al no saber cómo reaccionar o qué decidir frente a un problema o acontecimiento. ¿Qué quiere Dios de mí?, ¿qué quiere de esto?, ¿cómo quiere que reaccione?, ¿qué quiere que haga? La oración nos ayuda también a desapegarnos de las cosas materiales y enfocar nuestra mirada en lo sobrenatural (lo único necesario para la felicidad). Nos ayuda también a pensar, actuar y amar más, a como Dios piensa, actúa y ama. Todo esto lo vemos reflejado en María. Ella acepta ser madre de Dios en oración y es capaz de ponerse en sus manos: “hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1). Cuando dice esto no tiene un futuro claro, no sabe qué va a pasar, ni cómo acontecerá todo lo que el ángel le ha anunciado, pero ella, mujer de oración, confía en Dios y se lanza con gran confianza a un sí de amor y dispuesta a cumplir lo que Dios le pide.

Existen muchas formas y tipos de oración, a continuación mencionaré algunas:

Oración de Bendición.

El término bendición proviene de un vocablo del latín tardío “benedictio” que hace referencia a la acción y efecto de bendecir. Este verbo, por su parte, es una forma de denominar la acción de alabar, ensalzar o engrandecer, de consagrar algo al culto divino o de invocar la bendición divina a favor de algo o de alguien.

La bendición, por lo tanto, es la expresión de un deseo benigno que se dirige a una persona, a varias o a un objeto y que, a través de la propia expresión, se concreta. Esto quiere decir que, al mismo tiempo en que se pronuncia la bendición, se materializa la acción de bendecir.

Está forma de oración es pedir a Dios que nos llene de gracias (bendiciones). Toda bendición procede de Dios.

Una bendición, puede expresarse de múltiples maneras, sin que haya una mención explícita al acto de bendecir. La frase “Que Dios te guarde” también supone una bendición.

También se dice que es una bendición aquello que se cree que se obtiene por intermedio divino (cuando un sacerdote invoca a Dios para bendecir) o por la voluntad de una persona. En este último sentido, expresiones como “Que te vaya bien” o “Fuerza para superar esto” pueden entenderse como bendiciones.

En la cultura mapuche, existen una serie de oraciones que se realizan, para pedir la bendición de la naturaleza hacia el pueblo.

Estas oraciones reciben el nombre de rogativas y se cree que son sumamente efectivas. Cada vez que el pueblo se reúne para las jornadas de rogativas, que tienen como fin pedir la lluvia para sus cosechas, el clima cambia, y las cosas parecen encauzarse.

En las rogativas, el pueblo asume sus errores, y pide perdón por ellos a la naturaleza; y, a continuación, pide clemencia, para que el equilibrio vuelva a reinar.

La tierra bendice al pueblo mapuche, con lluvias y buena cosecha, y así se establece un vínculo equilibrado e irrevocable.

Oración de Adoración.

Adoración, es una noción que proviene del vocablo latino adoratio. Esta palabra latina puede traducirse como “acción y efecto de rendir culto a Dios” y es fruto de la suma de tres partes claramente delimitadas:

-El prefijo “ad-”, que es equivalente a “hacia”.

-El verbo “orare”, que significa “expresarse”, “dar un discurso” o “rendir culto a Dios”.
-El sufijo “-cion”, que puede traducirse como “acción y efecto”.

Se trata del acto de adorar: rendir tributo y homenaje, o hacer reverencia a una persona o a una divinidad.

El uso más habitual del concepto se encuentra en el terreno de la religión. La adoración puede asociarse a un estado del espíritu, que implica el sobrecogimiento de la persona ante Dios, o ante otra figura de relevancia espiritual. Al adorar a la divinidad, la persona se entrega a ella, poniéndose simbólicamente a su disposición, y cumpliendo con lo que entiende que son sus mandatos.

La adoración, puede manifestarse a través de rezos, o de distintas acciones vinculadas a un culto. Los preceptos de una religión, pueden indicar a los fieles cómo desarrollar la adoración hacia la deidad (asistiendo a rituales, pronunciando ciertas oraciones, etc.).

Las personas religiosas consideran que, adorar a Dios, no solo es una demostración del amor que se siente hacia él, sino que también, el compromiso que se le manifiesta, es mucho mayor. En concreto, es la mejor manera posible, de poder conseguir reunir la fortaleza suficiente, para poder llevar a cabo el cumplimiento de todos y cada uno de los mandamientos establecidos.

Más allá de la adoración que se realiza en público, la acción también puede desarrollarse en privado y en silencio. Hay personas que optan por adorar a sus dioses en la intimidad de su casa, sin expresiones públicas de ningún tipo.

En síntesis, la oración de Adoración, es reconocer humildemente al Todopoderoso. Cuando adoramos a Dios nos damos cuenta de su poder, grandeza y santidad.

Oración de Petición.

Del latín “petitio”, la petición es la acción de pedir, (solicitar o demandar a alguien que haga algo). La oración de petición, es la oración con que se pide.

La oración de Petición, es la oración con la cual le pedimos o rogamos a Dios, las cosas que necesitamos. Sabemos que Él lo sabe todo, pero de igual forma Él quiere que le pidamos con insistencia, con fe y estando abiertos a lo que Dios, vea mejor para nosotros. Por ejemplo, Dios veía y sabía cómo su pueblo, Israel, sufría en el desierto, pero no actuó antes de haber escuchado el grito de su pueblo. Grito que significa oración, petición, aclamación a Dios.

Oración de Intercesión.

Una de las oraciones más comunes y más hermosas, es la oración de intercesión.

Quien intercede ante Dios por el bien de sus hermanos, muestra un corazón generoso. Es Dios quien nos ha invitado a buscarle a Él, a pedirle a Él (Mt 7, 7). Siendo un Padre bueno, está preocupado por sus hijos, y quiere su felicidad. Éste es el punto de partida de la oración de intercesión. El deseo de que todos, podamos ser felices y ser plenos, buscando a Dios, para que le dé una solución a nuestros problemas y nuestras angustias.

La intercesión requiere en primer lugar tener fe en las promesas de Dios. Esa es la actitud primera de nuestra oración. Podemos pedir, porque Dios nos ha prometido la felicidad en todas sus formas y Él es fiel. Pero para ello, requiere de nuestra fe. Creer en la potencia, en la fuerza y en la bondad de Dios, es lo que nos hace poder recibir de Él, los bienes que le pedimos. La fe que Dios pide no es algo que sea superior a nuestras posibilidades. De hecho, el ejemplo que Jesucristo pone en el Evangelio nos ayuda a entender lo ridículo que puede llegar a ser: nos pide fe como una semilla de mostaza (Mt 17,20). En el fondo, este ejemplo nos debería hace entender que le basta poco a Dios para actuar. Prácticamente nada, no necesita casi nada, solo una semilla de mostaza. Pero esa semilla de mostaza, es nuestro acto libre, que busca a Dios, y de Él, una respuesta.

La intercesión hecha según las enseñanzas de Jesús

Ahora bien, aunque la oración de intercesión es quizá, la oración más conocida, es bueno descubrir un camino para interceder. ¿Cómo acercarse a Dios para pedirle algo? Es bueno orar como Cristo nos ha enseñado. Él, en los Evangelios va dando pautas para saber cómo acercarnos al Padre, para interceder. Lo primero que podemos entrever de las lecciones de Cristo es, que la oración de intercesión es sobria. Jesús nos invita a orar en lo secreto (Mt 6, 6). Para Dios es más importante ver en nuestro interior un corazón que sinceramente lo busca a Él y sus dones, que grandes gestos externos. Si nuestra oración la acompañamos con una vela, es mejor. Nuestra oración debe ser la expresión externa de la sinceridad del corazón que busca a Dios.

En segundo lugar Jesús nos enseña: “al orar, no platiques mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería iban a ser escuchados.” (Mt 6, 7). La razón por la que Cristo nos invita a hacer una oración en silencio, es que Dios ya conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos (Mt 6, 8). Eso nos tiene que llenar de una profunda paz. Él sabe más que nosotros, qué es nuestro mayor bien. Confiemos que Él mira nuestra alma necesitada y que nos da aquello que tanto deseamos.

Por último, Dios pide que realicemos nuestra oración desde lo profundo de nuestro corazón. La intercesión más auténtica, es la que brota de una autentica necesidad, que es manifestada por lo que más desea y necesita el corazón. Abrir nuestra alma, ante Dios, para que Él vea lo que hay en lo profundo, es una hermosa oración de intercesión. Brota de una certeza de que Dios, es un Padre bueno que, como dice el evangelio, no nos va a dar una piedra por un pan o una serpiente por un pez (Mt 7, 9-10). En el fondo, el don más grande que Él nos da, es darse a sí mismo, a nuestra alma. Ese debería ser nuestro mayor anhelo.

La Oración de la intercesión, en síntesis, es rezar por los demás; acordémonos todos los días, de ganar gracias, y pedir por los que nos rodean.

Oración de Gracias.

La gratitud, es una de las cualidades más nobles del ser humano. Es muy desagradable convivir con alguien ingrato, que no sabe reconocer las cosas buenas que tiene en su vida.

Los que amamos a Dios, necesitamos ser agradecidos y tener una actitud constante de gratitud, porque sabemos que hemos recibido mucho más de lo que merecíamos.

Somos libres gracias a Jesucristo, y ese es un regalo maravilloso de parte de Dios.

Debemos ser agradecidos con Dios, pero también con las personas a nuestro alrededor.

Dar las gracias, y ser agradecidos, es una virtud. La palabra que utilizamos para expresar esa emoción, proviene del vocablo latino “gratia”, que originalmente significaba “alabanza a otro, sin más razón”, después, comenzó a usarse como agradecimiento.

La oración de gracias, es aquella que sale de un espíritu entendido, alguien que comprende que, lo primero que debe hacer al levantarse de la cama, es darle gracias al Padre Celestial, por permitir un día más, una oportunidad más.

Como dijo san Pablo: ¿hay algo que no hayas recibido?. Todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios. Agradecer a Dios significa, amar y ser humildes, al darnos cuenta que somos sus hijos.

Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.

(Salmo 50:23)

La gratitud que brota, genuinamente del corazón, muestra honor y respeto a Dios, y despeja el camino para vivir una vida de obediencia que agrade al Padre. Esa es la actitud que abre la puerta para recibir sus regalos y sus dones.

Estamos rodeados de gente que Dios ha puesto en nuestras vidas: nuestra familia, amigos, vecinos, los compañeros de trabajo y muchas otras personas. Todos ellos forman parte de nuestro día a día. Ten la costumbre de orar por las personas que Dios pone en tu mente y en tu camino. Da gracias a Dios por ellas, y sigue el ejemplo de quienes te animan y ayudan en tu andar.

El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor, y te conceda la paz.

Último Comentario.

A Nivel Físico.

Cinco Razones por las cuales es bueno para ti, dar Gracias.

  • Reconocer las cosas buenas que tienes, impulsa tu salud.

La investigación de Emmons y McCullough mostró que la gente agradecida padecía menos episodios de depresión y estrés, menor tensión arterial, más energía y mayor optimismo.

  • Desacelera el envejecimiento.

En personas mayores, Emmons y McCullough descubrieron que agradecer diariamente, incluso desacelera algunos efectos de la degeneración neuronal, que tiende a ocurrir a medida que envejecemos.

  • Frena el estrés.

El cortisol se suele llamar “hormona del estrés” y cuando nuestros cuerpos producen demasiado, puede mermar nuestro sistema inmunológico e incrementar nuestros niveles de azúcar en la sangre. Un estudio dirigido por Institute of HeartMath Research Center en California descubrió que las emociones positivas como el agradecimiento, disminuyen significativamente los niveles de cortisol.

  • Ser agradecido ayuda a crear vínculos.

La investigación de los psicólogos estadounidenses Sara Algoe y Baldwin Way indica que la gratitud también puede llevar a tener mejores relaciones. La explicación puede deberse a un aumento en la producción de la oxitocina, a veces conocida como “la hormona del amor” porque fomenta la calma y la seguridad en las relaciones.

  • Gratitud = ¿buena para el corazón y la línea?

Y dado que, según el estudio que Emmons cita en su libro Gratitude Works!, las personas con presión arterial alta que expresan gratitud de forma activa “pueden reducir hasta un 10% tu presión arterial sistólica y disminuir su absorción de grasas en hasta un 20%.” Con el Día de Acción de Gracias y otras festividades centradas en la comida que están por venir el próximo mes, es un gran beneficio por el que debe estarse agradecido todo el año.

Oración de Alabanza.

Del vocablo hebreo “halal «alabar, celebrar, glorificar, cantar, alardear». El sentido de alabar es, en efecto, la acepción de la forma intensiva del verbo hebreo “halal”, que en su modalidad activa simple significa alardear. Este último sentido se encuentra en las formas cognadas del acádico antiguo, cuyos dialectos son las lenguas de Babilonia y de Asiria. En ugarítico, el vocablo tiene la acepción de gritos y tal vez de júbilo. Encontramos halal más de 160 veces en el Antiguo Testamento. Aunque halal se usa a menudo solo para indicar la alabanza que se hace a personas, el término se usa mayormente para alabar a Dios. Es más, a todo ser viviente y todas las cosas creadas, incluyendo el sol y la luna, se les llaman a alabar a Dios (Sal 148.2–5, 13; 150.1). Típicamente, tal alabanza se expresa en el santuario, sobre todo durante las grandes fiestas (Is 62.9).

El nombre hebreo para el libro de Salmos, es sencillamente el equivalente del vocablo alabanzas. Tiene un sentido más apropiado que Salmos, lo cual proviene del griego y tiene que ver con cánticos acompañados por algún instrumento de cuerda. No es de extrañarse que el libro de Salmos contiene más de la mitad de los casos de halal en sus varias modalidades. A los Salmos 113—118 se les denomina tradicionalmente los Salmos Hallel, pues tienen que ver con la alabanza a Dios.

Estos salmos forman una parte importante del culto tradicional de la Pascua. No cabe duda de que se tratan de los himnos que Jesús y sus discípulos cantaron en la noche en que instituyó la Cena del Señor (Mt 26.30[]). De la palabra halal proviene Aleluya, una expresión hebrea de alabanza a Dios que se ha incorporado a casi todos los idiomas del mundo. El término hebreo se traduce más exactamente como Alabemos a Jah, la forma abreviada de Yahveh (Jehová). La transliteración de aleluya en griego se encuentra 4 veces en el Nuevo Testamento en forma de «Alleluia» (Ap 19.1,[] 3–4, 6).

Del vocablo hebreo “yadah, «dar gracias, loor y alabanza». Este es un vocablo hebreo muy común a todos los períodos y un término muy importante en el lenguaje de la alabanza. Yadah se encuentra casi 120 veces en la Biblia hebraica. El primero de estos casos lo encontramos en la historia del nacimiento de Judá, el hijo de Jacob y Lea: «Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Yahveh (Jehová); por esto llamó su nombre Judá» (Gn 29.35). Como era de esperarse, esta palabra aparece con mayor frecuencia en el Libro de Salmos (unas 70 veces).

Alabanza, es un acto de gratitud, en este caso desde el ser humano para Dios, por todo lo que Dios hace y ha hecho en la vida de cada persona, (milagros, proezas, gloria, entre otros beneficios o hechos), todo esto en la perspectiva de que Dios, es digno de ella.

Sabemos que Dios no necesita aplausos, pero nosotros sí necesitamos reconocerle como Dios. Debemos demostrar nuestra alegría de ser hijos de Dios.

Oración de Invocación.

Invocación, es el acto de invocar, pedir asistencia a través de un ritual o de una solicitud formal, ampararse en una norma o en una tradición. La palabra o expresión que se usa para invocar también se denomina invocación.

Llamar a alguien, en especial a un poder superior, para pedir auxilio o protección.

Pedir auxilio mental u oralmente a alguien, en especial a divinidades o personas sagradas.

Este vocablo en su etimología procede del latín “invocare” del prefijo “in”, dentro o sobre y “vocare”, que quiere decir llamar.

Para Invocar:

Primero: Ten un corazón humilde, mantente en nuestra posición y no seas arrogante cuando ores.

Segundo: Ora a Dios de manera sincera y honesta.

Tercero: Ora para hacer la voluntad de Dios.

Cuarto: Reza a Dios con perseverancia y determinación, sin descorazonarte.

Si intentamos practicar de acuerdo a las formas de orar explicadas anteriormente, nuestras oraciones serán elogiadas por Dios.

Oremos:

“Señor, vengo ante ti como un mendigo.

Estoy rodeado de sufrimiento y de dolor.

Necesito tu amor, tu fuerza, tu misericordia, tu compasión.

Ten compasión de mí.

Mira mis ojos, que derraman lágrimas de dolor.

Fíjate en el más pequeño de tus hijos, necesitado de ti.

Ven y hazte presente en mi vida, cúrame, sálvame, redímeme.

Si hay algo que pueda ofrecer por mis hermanos los hombres, tómalo.

Te lo doy todo, Señor, para que alcancen las gracias que necesitan, aquellos a quien más quiero.

No me reservo nada para mí, todo es tuyo, Señor.

Escucha, Señor, la súplica que elevo con toda mi fe, y si es poca mi fe, auméntala, Señor.

Amén”

Haz oración cada día de tu vida, eso te acerca a Dios.

Haz oración a cada instante de tu vida, eso te lleva a vivir con Dios.

La Oración

Hablemos del Perdón.

El débil nunca puede perdonar,

El Perdón es el atributo de los Fuertes.

                                              Mahatma Gandhi

                                                                                          No es la especie más fuerte la que sobrevive,

ni la más inteligente;

Sino la que mejor responde al cambio.

                                                           Darwin.

La Vida es muy Peligrosa,

No por las Personas que hacen el Mal,

Sino por las que se sientan,

A ver lo que Pasa.

                    Albert Einstein.

Aprender a perdonar no es una cuestión sencilla, ni un simple acto en la vida de cada persona. Perdonar es un proceso que requiere valor, autoestima alta, amor y entendimiento.

Cuando una persona perdona a quien le ha hecho daño, se libera de la opresión y del rencor.

La persona a la que te niegas a perdonar no es más infeliz, ni sufre las consecuencias de tu falta de perdón, por el contrario, el que más sufre por ello eres tú, ya que vives con una enorme carga emocional que pesa y no te deja disfrutar de las cosas bellas que tiene tu vida. Este taller te ofrece una serie de pasos y explicaciones que te ayudarán a deshacerte de sentimientos tales como la culpa, el rencor y el sufrimiento y podrás aprender a perdonar a quienes tú crees que no merecen tu perdón.

Ayudas bíblicas para el Perdón.

Desde la experiencia del encuentro con el Jesús de los Evangelios, como la mujer adúltera, Zaqueo y muchos más, puedo decir: Dios me acepta como soy, no me condena. Y es la aceptación incondicional e inmerecida la que nos hace amar nuevamente.

Aunque el tema del perdón en la Biblia abarcaría muchos artículos quiero mencionar algunas características que pueden ayudar en el perdón a uno mismo y a los demás:

Uno de los títulos más hermosos de dios en la Biblia es “El Dios de los perdones” que aparece en Nehemías 9, 17.

El pueblo de Israel experimentó que Dios es fiel Ex 34, 6-7.

Por muchas que sean las infidelidades Dios perdona: Dn 9, 4-19; Sap 11, 23-26 porque no quiere que el pecador muera sino que se convierta y viva Ez 18, 21-23.

El Nuevo Testamento nos presenta al mismo Jesús perdonando sin limitaciones Lc 5, 20-24; y, 47-50; 23,34; mandando a sus discípulos que perdonen con total generosidad Mt 6, 14 y concediendo a la Iglesia el poder de perdonar Mt 18, 18; Jn. 20,23.

Dios no hace valer sus propios derechos. Cuando exige algunos derechos son los de los indefensos, el extranjero, la viuda, el huérfano...

Necesitamos la experiencia de la misericordia y del perdón para poder perdonar Lc 7, 41. en este pasaje el amor de la pecadora surge como respuesta a un perdón inmerecido, no de un perfeccionismo que lucha por merecer el perdón. La otra lectura (amar para ser perdonada) es fruto de la cultura de “nada es gratis, gánatelo, merécelo, trabaja primero”, o desde la vergüenza o indignidad.

Jesús reconoce y rechaza el pecado pero no condena al pecador Jn. 8, 1ss. Distingue entre la dignidad de la persona y su conducta. No apaga la vela que aún humea...

Lo que No es Perdón.

El perdonar no significa olvidar. El olvidar una ofensa, una herida no es algo voluntario o a propósito. Olvidas cuando el hecho no es tan importante como para ocupar lugar en la conciencia.

El perdón no significa renunciar a que actúe la justicia. La justicia se tiene que vivir y aplicar para que haya vida. Aceptar las consecuencias de los actos. Se puede perdonar a un violador sexual pero se pide que entre a una terapia de rehabilitación sexual para que no vuelva a dañar a otras personas.

Perdonar no es tolerar. Tolerar se refiere a no evitar que un hecho repetitivo que te afecta siga sucediendo.

No es justificar comportamientos, propios o ajenos, inaceptables o abusivos. No por justificar las acciones del otro tú sanas. La herida vive en el que sufre no en las intenciones del otro. Justificar así es una manera de evitar mirar el mal de frente.

Perdonar no es comprender al otro, sino curar las heridas propias. Por ejemplo si un papá humilló fuertemente a su hija, el perdón no es que la hija diga: “comprendo que mi papá hizo esto conmigo porque su papá fue muy duro con él y además fue huérfano de madre, y no tuvo cariño”.

No es hacer como que todo va bien cuando sientes que no es así. Por ejemplo, alguien me dice un comentario agresivo y yo digo: “no me lastimó, no me siento herido”. Muchas personas aprenden a sustituir sus auténticos sentimientos por comportamientos más aceptables. El enojarse suele ser considerado inaceptable por eso se comportan con mucha educación y propiedad.

No es adoptar una actitud de superioridad farisaica, ver al otro de arriba hacia abajo. Si perdonas a alguien porque le tienes lástima no es perdón sino arrogancia.

No significa que debo cambiar de comportamiento con la persona. Si tu amigo te hirió profundamente no tienes obligación de llamarlo de nuevo.

Puedes perdonar a tu mamá por ser tan criticona pero decidir no confiarle otra confidencia tuya.

El perdón no exige que te comuniques verbal y directamente con la persona a la que has perdonado.

Aunque en algunas ocasiones esto puede ser una parte importante del proceso de perdonar, pero todo va a depender de la intención del porque ver o no ver a la persona.

Se puede dar el perdón al Yo Superior de la persona desde tu corazón, sólo si es un perdón sincero.

Lo que Sí es Perdón.

El perdón es hacerse el favor a uno mismo, pues significa liberarse del pasado y de las heridas. El perdón es una decisión, no es algo que ocurre espontáneamente sino es algo querido previamente. Es decidir ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, y apreciarla en su conjunto y no sólo apreciarla desde su negatividad.

El perdón requiere en mí, un cambio de percepción, otra manera de considerar a las personas y a las circunstancias que creemos que nos han causado dolor y problemas.

Es un proceso que nos exige cambiar nuestras percepciones constantemente. Como proceso hay distintas etapas que se recorren.

El perdón es mirar de frente al mal, reconocerlo (no justificarlo) y enfrentarlo con amor. Es que la hija maltratada diga: “Papá, lo que hiciste estuvo mal a pesar de las razones que pudieras haber tenido. Cometiste un error conmigo. Soy consciente de ello, y así entendiéndolo te perdono”.

El perdón es una forma de vida que nos convierte de víctimas de las circunstancias en poderosos y amorosos co-creadores de nuestra realidad. Es la desaparición de las percepciones que obstaculizan nuestra capacidad de amar.

El perdón nos enseña que podemos estar en desacuerdo con alguien sin retirarle nuestro cariño.

El perdón es el reconocimiento tranquilo de que bajo nuestro egoísmo todos somos exactamente iguales. Como no somos Dios sino creaturas, y estamos bajo la influencia del egoísmo y el error, todos dañamos de alguna manera. Y somos todos capaces de dañar.

Perdonar es liberarte del pasado. Es declarar que la historia ya no te va a estar molestando.

Perdonar es conseguir la paz. Perdonar es crecer. Cada vez que perdonas mejoras la manera de dar respuesta a lo que te acontece.

Cuando ha habido una gran herida no puede haber perdón real si no se atraviesa por la vivencia y la expresión de algunos sentimientos.

No hay sentimientos malos ni buenos. No es malo no sentir algún sentimiento. El error está en quedarnos en esos sentimientos, ya que ello nos conducirá a acciones y en las conductas.

Los sentimientos son reacciones naturales, involuntarias que NO nos piden permiso para aparecer.

Es necesario enfrentarnos con el coraje, la rabia, el enfado, el enojo, el dolor, etc.

Cuando en la infancia enojarse era inaceptable se aprende a sustituirlo por otros sentimientos y comportamientos más aceptables. Se cae en simular una actitud simpática a pesar del resentimiento.

También se reprime la rabia porque no es compatible con tu imagen de buena persona, de buen papá, buen marido, buen amigo... Como dice Borysenko (1994, p.82) “Con el paso del tiempo el niño natural, el verdadero sí mismo, se oculta bajo el velo de las instrucciones que debemos seguir para ser queribles. Nos convertimos en víctimas del amor condicional. Aprendemos rápidamente a experimentar y expresar pensamientos, sentimientos y acciones que son recompensados con amor. Igualmente aprendemos a reprimir y negar aquellas partes de nosotros que son avergonzadas. Perdemos la libertad de experimentar el mundo tal como es.

Aprendemos a agradar, pacificar, mentir sobre nuestros sentimientos para mantener la ilusión de la conexión con otras personas”. La rabia es una reacción emocional temporal, intensa, ante una amenaza justificada o no.

La rabia y el rencor suelen encubrir otros sentimientos: impotencia, desilusión, inseguridad, aflicción o miedo.

Perdonar no siempre es fácil; ni tampoco se hace rápidamente. Sin embargo, quiero proponer ahora una serie de elementos que pueden facilitar este proceso, y ayudarte, porque no, a que logres perdonar con rapidez.

En primer lugar aceptar profundamente que perdonar es algo difícil, de tal manera que cuando sintamos la dificultad no estemos sorprendidos por ella. Hay heridas profundas que lastiman mucho y es necesario trabajo, tiempo y paciencia. Esto también nos habla de que perdonar es un proceso, en donde no hay varitas mágicas y se viven varias etapas.

En segundo lugar ayuda mucho entender que el principal beneficiado en perdonar eres tú.

El que tiene la herida eres tú y el perdonar a otro es que la cures y la cierres. La persona que te dañó no tiene tu herida (quizá él tenga otra diferentes) y si perdonas te curas a ti mismo.

No le haces el favor a alguien más sino a ti.

Con relación a lo anterior ayuda mucho para ejercitar el perdón el decidir no vivir en el resentimiento, no seguir desarrollando el rol de víctima.

Es verdad que desempeñar el papel de la víctima tiene ciertas recompensas sensibles y sin embargo, el costo es grande porque se vive atado a esas actitudes de sufrimiento, de haber sido ofendidos y lastimados. Es ponerse una cadena al pasado y todos los días limpiarla y arrastrarla.

También el rol de víctima permite controlar a otras personas débiles mediante la culpa y quizá por eso es tan vivido.

Si constantemente te echo en cara que me lastimaste hace tiempo espero lograr que te sientas culpable y así pedirte que hagas las cosas que yo quiero.

Vivir así es vivir relaciones de control en el patrón de dominador/dominado, amo/esclavo, poderoso/oprimido. Este estilo de relaciones, aunque son muy frecuentes, deshumanizan a ambos pues no son relaciones libres, no son relaciones de amor.

Otro elemento importantísimo es quererte a ti mismo para que seas una persona libre, fraternal, amorosa, integral, afectiva, servicial. La autoestima es básica para poder ser personas.

Este amor (no-egoísmo) a ti mismo se manifiesta en Perdonar a los demás, No por querer ser bueno, o por miedo a la condenación; NO, el perdón es para desarrollar tu capacidad de perdón, y para que estés en paz contigo.

La aceptación de que si fallaste y lastimaste a alguien con tus actitudes y conductas es porque eres humano. Inconscientemente muchas personas tenemos metido en la cabeza que tenemos que ser como “Dios”: Perfectos, infalibles, siempre misericordiosos, con un amor ilimitado, los redentores del mundo, los que resuelven los problemas de todos...

Nos cuesta mucho aceptar que hemos sido creados, y que tenemos limitaciones, debilidades y errores.

Pedirle a los demás que no te traten con lástima (“pobrecito”) por la herida que tienes. Ya que te puedes ver a ti mismo con menos estatura y desanimarte.

Otra ayuda para perdonar es confiar en tus recursos y en tu capacidad de buscar ayuda si la necesitas. De que puedes llegar a conseguir la sanación de tu herida y luego la paz.

En nuestra vida recibimos de lo alto apoyo, ayuda y energía suficiente para atravesar las etapas del perdón.

Finalmente, no busques el mal del otro con la venganza. Como dice C. Duhne (1999, p. 48) “Si te aferras a que el otro pague por lo que hizo, pondrás toda tu energía en conseguir lo malo.

Es preferible canalizar tus esfuerzos en conseguir algo positivo para ti y para los tuyos. Si buscas el mal del otro te quedará solo. A nadie se le antoja estar al lado de una persona negativa”.

Hasta ahora he mencionado muchos elementos para realizar el perdón a los demás. Por mi experiencia personal y la experiencia de muchas otras personas veo que muchas veces podemos perdonar a los demás pero difícilmente nos perdonamos a nosotros. Somos más rudos con nosotros que con los demás. Muchas personas tenemos un juez interior muy severo y un verdugo dispuesto a castigarnos por nuestros errores. La culpa es un sentimiento recurrente. Por eso creo importante explorar las posibilidades del perdón a uno mismo.

El perdonar a uno mismo es.

Perdonarnos a nosotros mismos es algo que NO nos enseñaron y hay que aprender. Si no nos perdonamos nuestros errores es señal clara que no es una materia que hayamos cursado y que tenemos que llevar. La lección más común que aprendimos fue a reprobarnos y a ver lo negativo de nosotros. Lo probable es que los que más influyeron en nuestro desarrollo emocional tal vez no conocían el perdón. Debido a sus miedos, la ignorancia y la distancia emocional, nos transmitieron mensajes falsos sobre quiénes somos, de qué somos capaces y qué merecemos.

Quiero citar a Casarjian (1994, p. 187) “Los cuidadores (los padres) están tan alterados, dolidos y necesitados emocionalmente que no les queda cariño, amor, ni seguridad para ofrecer, y entonces hay muy poco espacio para las necesidades emocionales del niño, que siente que jamás será capaz de satisfacer los deseos y expectativas del adulto y saca inconscientemente esta conclusión: soy un ser humano defectuoso”.

El perdón a uno mismo significa en este contexto, aceptar estas dos verdades:

Eras y eres una persona digna de amor. Talvez algunos de tus actos no hayan sido o no sean dignos de amor, pero tú sí lo eres.

Eras y eres inocente. Tal vez eres culpable de ciertos actos. Sin embargo, en tu interior, en

tu esencia, eres fundamentalmente inocente, eres una buena persona.

Es necesario tener compasión hacia uno mismo porque no siempre la recibimos.

Los adultos tenemos modelos ideales de cómo deben ser los hijos, los niños, y cuando estos no “dan el ancho” nos volvemos agresivos con ellos. Los rechazamos y hasta los humillamos. En toda vida humana es indispensable la compasión y por eso Dios nos lo recuerda constantemente.

Evitar creernos perfectos y vivir en la ingenuidad respecto a nuestros errores y límites.

Es precisamente lo contrario: aceptar con realismo las partes oscuras de nuestra personalidad. No sólo aceptar las partes luminosas (éxito, la buena conducta, las virtudes, etc.) sino también las oscuras (la capacidad de dañar, de odiar, de egoísmos, los errores, los fracasos, etc.). Joan Borysenko (1994, p. 244) dice: “El perdón a uno mismo es un ver más allá de nuestras propias acciones. Es la aceptación de nuestra sombra de modo que podamos ser íntegros.

El perdón requiere conciencia: el compromiso con el auto conocimiento”. Puedo decir que el perdón a uno mismo es llevar luz y misericordia a todos los rincones oscuros de nuestra psique.

Una muerte a los sentimientos de vergüenza, culpa, a la autocrítica destructiva, a vernos indignos y al rol de víctimas.

Un nacimiento a la libertad de prejuicios sobre uno, a la reconciliación con uno mismo, a ser amigo de ti mismo.

Aceptar el perdón de Dios y de los demás.

Perdonarse a sí mismo sin auto justificarse (soy muy bueno o esto lo hice por estas razones), y acusarse así pero sin condenarse, sólo se puede hacer gracias a la acogida incondicional de la presencia absoluta, de Dios.

Perdonarse a Sí Mismo: Un Ejemplo Divino.

El perdonarse a sí mismo no es tratado específicamente en la Biblia, pero existen principios en relación al perdón que deberían ser aplicados. Por ejemplo, cuando Dios nos perdona dice que no recuerda más nuestras ofensas (Jeremías 31:34). Esto no significa que nuestro Padre Dios olvida, sino que debido a que nos perdona, decide no recordar nuestra ofensa de una manera negativa. Pedro dijo: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas" (Hechos 10:34). Aplicando la "no acepción" a los problemas del perdón, Dios no decide perdonar a una persona y a otra no. Él, perdona a todo el mundo y más por intercesión de Jesucristo.

Aplicando sus estándares de "no acepción" a nosotros, es tan importante perdonarnos a nosotros mismos como el perdonar a otros.

Perdonarse a sí mismo no significa olvidar. Significa no recordarse a sí mismo esa ofensa de manera negativa. El perdonarse a sí mismo es simplemente dejar ir lo que se tiene en contra para poder seguir adelante con Dios. Si Dios dejó eso atrás, ¿no deberíamos nosotros hacer lo mismo? Filipenses 4:9 dice que debemos poner en práctica las cosas que hemos aprendido de Dios y de su Palabra. Continuar reviviendo en nuestros pensamientos los eventos de nuestra transgresión es contrario a Filipenses 4:8, el cual nos dice que pensemos en todo lo verdadero, honesto, justo, puro, y amable.

Perdonándose a Sí Mismo: Una Acción Personal.

Proverbios 16:25 dice: "Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte." La energía que consume el abrigar ira, odio, y resentimiento hacia nosotros mismos es exhaustiva.

Cada gota de energía que le damos a las actividades negativas y a la contemplación de nuestros remordimientos, nos roba la energía que necesitamos para convertirnos en la persona que vinimos a ser.

La vida está llena de decisiones y cada decisión que tomamos nos llevará en una dirección positiva, dadora de vida, o nos robará la oportunidad de ser individuos dadores de vida.

El perdonarse a sí mismo no nos absuelve, no justifica lo que hayamos hecho, y no es una señal de debilidad. Perdonar es una decisión que requiere coraje y fortaleza, y nos da la oportunidad de convertirnos en un vencedor, en lugar de permanecer víctima de nuestro propio desprecio.

Si nosotros no nos perdonamos a nosotros mismos los errores del pasado, eso es una forma de orgullo. Cuando creamos un conjunto diferente de reglas, un conjunto de estándares más altos para nosotros que para otros, eso es orgullo. Cuando podemos perdonar a otros, pero no a nosotros mismos, estamos diciendo que nosotros somos menos capaces de tomar una mala decisión que los demás. Somos de alguna manera más intuitivos, más sabios, más perspicaces, más cuidadosos que los demás, y por lo tanto, no tenemos excusa y no debemos perdonarnos.

Cuando rechazamos el perdón que Dios y otros nos dan, cuando rehusamos perdonarnos a nosotros mismos, lo que estamos haciendo es poniéndonos por encima de otros ¡y eso es orgullo! Proverbios 16:18 dice: "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu." La falta de perdón hacia uno mismo traerá auto destrucción, un espíritu altivo, y una caída.

El perdón trae la paz.

Perdonarse a Sí Mismo: Ayudando a Otros y a Sí Mismo.

El perdonarse a sí mismo es importante también para aquellos en nuestra esfera de influencia.

Es un hecho bien conocido que gente herida hiere a otra gente. Mientras más evada el perdonarse a sí mismo, mientras más se permita abrigar sentimientos de que mereces sufrir por lo que se hizo, más explosivo se volverá, y por consiguiente, más apto para herir a otros.

LEY DEL PERDÓN.

La Ley del Perdón es una ley MENTAL inquebrantable que nos enseñaron, la cual nos dice que tenemos que perdonar a otros si quiere superar las dificultades y lograr un verdadero progreso espiritual.

La impotencia vital del perdón no suele ser obvia a primera vista, pero puedes estar seguro de que no es simple coincidencia que todo gran maestro espiritual, comenzando por Jesucristo, haya insistido tan enérgicamente en el tema del perdón.

Se deben perdonar las injurias, pero no sólo de palabra, o como una cuestión formal, sino sinceramente, de corazón. No perdonamos por el bien de otra persona, sino por nuestro propio bien. Para esa persona el perdón no significará gran cosa, (a menos que conozca una serie de valores a partir del perdón) pero para nosotros si tiene un significado. El resentimiento, la condena, la ira, el deseo de ver a alguien castigado, son cosas que corrompen el alma, por muy astutamente que queramos disimular esos sentimientos. Como esas cosas tienen un contenido emocional, más vigoroso de lo que cualquiera sospecharía, se afianzan los problemas, los remachan; se encadenan a muchos otros problemas que en realidad no tienen nada que ver con los agravios originales.

Perdonar no significa que debamos simpatizar con el delincuente o buscar conocerlo, sino que debemos desearle el bien.

Esto no quiere decir que nos convirtamos en una alfombra que todo el mundo puede pisar. No debemos permitir imposiciones o maltratos. Debemos librar nuestras propias batallas, y librarlas con oraciones, justicia y buena voluntad.

No importa que podamos olvidar la injuria o no, aunque si dejamos de pensar en ella probablemente la olvidaremos, pero lo cierto es que si debemos perdonar.

Cuántos de los que aquí estamos, no hemos dicho: Perdonar yo?, están locos. ¿Cómo me pueden decir eso? si he sufrido tanto por causa de esa persona? Y no sólo nos negamos a perdonar, sino que a veces, incluso hemos ideado la forma de vengarnos.

Yo los invito a meditar ¿Quién es el que sufre al no perdonar?

Vivimos llenos de odio, rabia y rencor, fijando nuestros pensamientos y sentimientos en aquello que nos causa dolor, y con esa actitud sólo aumentamos nuestro tormento. La persona que provoca esos sentimientos negativos en nosotros, muchas veces ni se entera de nuestro sufrimiento o le es indiferente.

La fuerza del rencor es como una presión que nos hace doler el corazón, lo aprisiona y lo atormenta.

Debemos esforzarnos en olvidar todo aquello que nos ha causado sufrimiento, porque el que no perdona llevará siempre y eternamente dolor en su corazón. Y esto hace que nuestras energías se debiliten, provoca desordenes hormonales y celulares, afecta negativamente nuestro sistema inmunológico y nos hace propensos a enfermar.

Cuando perdonamos y no damos alojamiento al dolor, este se disuelve y nuestra alma descansa porque no tiene cargas que soportar.

Nos liberamos y vuelve a nosotros el alivio, la calma y la paz y sólo así podremos tener prosperidad material y espiritual.

Debemos aprender a perdonar y no juzgar porque nosotros también nos equivocamos y Dios con su infinita piedad y misericordia nos perdona una y otra vez.

Todas las acciones del ser humano quedan registradas en su libro de la vida, y las personas que nos hicieron daño, serán juzgadas de acuerdo a ello. La Ley de Dios es sabia, justa y precisa, por esto debemos sentir piedad y más aún, cuando mayor sea nuestro dolor.

La Ley del Karma equilibra la balanza, y todo el bien o mal que hagamos se nos devolverá.

Por eso, cuando tengamos algún sufrimiento por causa de otro ser, debemos pedir a Dios que nos quite el dolor y se juzgue a aquel, por su proceder, así no quebrantaremos la Ley.

Perdonar y perdonarnos hará que borremos del corazón el dolor y es nuestra elección vivir en Amor o vivir en dolor.

Las heridas se curan con amor, las llagas se expanden con el dolor.

Por todo esto y aunque sé que no es fácil, aprende a perdonar, para ser libre y dar libertad al Cristo interno que vive en ti, porque en todo, somos semejantes está Dios.

El Perdón desde la Perspectiva Actual, la Dualidad.

El Perdón

Energético o Espiritual

Físico, 3era Vibración

Yo como Ser de Luz

Yo como Uno con Dios.

Lo que Hice, Lo que me Hicieron

Certeza Absoluta de Quien Soy.

Auto Conocimiento.

Con Intención

Sin Intención

Con Intención

Sin Intención

Auto Conocimiento.

Entendimiento Absoluto del Lugar que me Corresponde.

Con qué Emoción.

Con qué Actitud.

Con qué Percepción.

Con qué Percepción.

Creencias y Emociones Reales.

Sincronicidad Energética.

Con qué Senti-miento.

Con qué Emoción.

Qué Senti-miento me generó.

Qué Senti-miento me Generó.

Propósitos Reales.

Aceptación.

Con qué Idea

Pretensión Aparente

Qué Emoción hay Escondida.

Qué Emoción hay Escondida.

Emoción Personal Interna

Compromiso.

Con qué Entendimiento

Pretensión Real.

Intención Aparente que Percibo.

Qué Intención Percibo.

Idea o Pensamiento

Decisión de Enmienda

Propósito de Enmienda Aparente.

Propósito de Enmienda Aparente.

Intención Real que Percibo.

Qué Propósito de Enmienda Veo.

Grado de Honestidad

Transparencia.

(Ser un Autentico Canal Claro, Puro y Perfecto).

Propósito de Enmienda Real.

Propósito de Enmienda Real.

Qué Propósito de Enmienda Veo.

Qué propósito de Enmienda Real Veo.

El Grado de Honestidad es Directamente Proporcional al Grado de Compromiso.

La Sumisión del Ser Externo para que aflore el Ser de Luz que Soy

Proceso del Perdón para Perdonar (lo que me hicieron).

1.- DISPOCICIÓN PARA PERDONAR.

2.- SIEMPRE MANTENER TU CENTRO.

3.- ANALIZAR SI REALMENTE SE ESTÁ DISPUESTO A PERDONAR.

4.- RECONOCER QUE ERES RESPONSABLE DE TU VIDA.

5.- RECONOCER QUE ME HAN CAUSADO DAÑO. (Reconocer la emoción).

6.- EXPRESAR LO QUE SIENTES. (LIBERARTE).

7.- ENCUENTRA LAS EMOCIONES ESCONDIDAS DETRÁS DEL CORAJE.

8.- ACEPTA TUS FALLAS.

9.- DE PREFERENCIA FRENTE A LA PERSONA QUE TE LASTIMÓ.

10.- DEJA IR TUS SENTIMIENTOS NEGATIVOS Y TUS EMOCIONES; LIBERA.

ENTENDER LO ACONTECIDO Y GUARDARLO COMO UNA EXPERIENCIA QUE PODRÍA SERVIR A LOS DEMÁS.

Proceso del Perdón para Perdonar (lo que hice).

1.- RECONOCER MI FALTA.

2.- RECONOCER MI EMOCIÓN. (INTENCIÓN).

3.- ARREPENTIMIENTO (IDENTIFICACIÓN DEL SENTIDO DE CULPA).

4.- PROPOSITO DE ENMIENDA (ACCION).

5.- REPARAR EL DAÑO (Y DAR MÁS SI ES POSIBLE).

6.- COMPROMISO FORMAL DE NO REPETIR LA ACCIÓN.

7.- LIBERAR (ENTENDER LO ACONTECIDO Y GUARDARLO COMO UNA EXPERIENCIA QUE PODRÍA SERVIR A OTROS).

Sugerencias para Llevar a cabo el Proceso del Perdón.

1.- Decídete a Perdonar. Cada vez que logras perdonar a alguien consigues hacerte bien a ti mismo. El perdón es un acto totalmente consciente, debes entender que tú te lo mereces, no la persona que te dañó de alguna manera.

· Perdonar superficialmente, de palabra, no te ayudará. Simplemente hará que te sientas amargado, malhumorado y con resentimiento.

· Debes trabajar tus sentimientos para que el perdón sea verdadero, desde lo profundo de tu ser divino y así disfrutar de tu vida sin presión ni amargura.

2.- Mantén la Calma. Para eliminar tu enojo, trata alguna técnica que te ayude a manejar el estrés. Haz un par de respiraciones y piensa en algo que te dé tranquilidad y paz, puede ser una imagen relacionada con la naturaleza o de alguien que amas. Sustituir imágenes positivas por negativas ayuda a cambiar tu estado de ánimo.

3.- Analiza si Realmente Quieres Perdonar. Toma tiempo para reflexionar y pregúntate si realmente quieres perdonar y si estás dispuesto a seguir adelante y dejar el asunto atrás. Debes comprometerte contigo mismo a alcanzar la paz y felicidad que te mereces.

· Perdonar no significa olvidar. Hay heridas que seguramente nunca podrás olvidar, lo importante es que esas heridas no sigan interfiriendo con tu vida y crecimiento, y te dejen vivir el presente sin rencor.

· El perdón te servirá a ti, mejorará tu vida, por eso es tan necesario.

4.- Reconoce que eres responsable de tu vida. Tú eres el único capaz de modificar tus actos y pensamientos. Darte cuenta de esto, servirá para que dejes de darle tanto poder a la persona que te hizo daño y para que tomes la decisión de cambiar tus vivencias. Tú tienes el poder de percibir las cosas de otra manera, de elegir el camino menos doloroso y de superar obstáculos.

· Esto no significa que debas justificar el daño o que tengas que reanudar una relación con la persona que te ha herido, solo tienes que realizar un cambio que te haga bien a ti, lo haces por ti, no por tu agresor.

· Quien te causó daño no tiene el poder de seguir causándotelo en el presente, quítale ese poder y perdónalo.

5.- Reconoce que te han Causado Daño. Este paso es muy importante para darte cuenta de que mereces ser tratado con respeto. Es necesario que reconozcas las emociones que te embargan y que dejes salir todos esos sentimientos negativos que tienes hacia otra persona.

6.- Libérate y expresa lo que sientes. No es necesario enfrentar a tu agresor, intenta distintas técnicas de liberación de sentimientos, para que si decides hablarle a la otra persona, no termines creando un problema aún mayor. Recuerda que este es un proceso para ti, es un trabajo que realizas contigo mismo.

· Escoge un momento y un lugar donde nadie vaya a interrumpirte. A solas puedes tratar de utilizar una almohada o cojín y pegarle con un palo, pensando en lo que sientes por la otra persona, hasta que te sientas aliviado.

· Imaginarte que tienes a la persona frente a ti y gritarle todo lo que sientes, expresarle porqué te sientes mal y lo que crees que esa persona es.

· Escribir una carta especificando cada detalle, todas tus emociones y enojos. No importa si te sobrepasas, se trata de una carta para descargarte, no para mandársela.

· Habla con la persona y hazle saber de tus sentimientos.

Muy Importante.

7.- Busca las Emociones Escondidas Detrás del Coraje. El coraje es la emoción a flor de piel, detrás del que se esconden emociones más dañinas, como la tristeza, la humillación, el rechazo o la decepción. Debes buscar estos sentimientos, aceptarlos y expresarlos. Para ello puedes aplicar alguna o todas estas sugerencias:

· Ponte en el lugar de otra persona y pregúntate qué es lo que esa persona habría hecho bajo las mismas circunstancias. Toma nota de todo lo que se te venga a la mente, sin pensarlo ni cuestionarlo.

· Piensa en qué otras oportunidades te has sentido de esta manera. Compara las situaciones y analiza si el sentimiento actual debería tener la magnitud que le estás dando.

· Toma nota de las tres cosas de mayor importancia que te hayan pasado en tu vida, pueden ser negativas o positivas. El acontecimiento que estás trabajando forma parte o es alguna de esas cosas. Si no es así, ¿con qué número del 1 al 10 lo calificarías?

· Trae a tu mente lo peor que podría pasarte en la vida y califícalo con un 10. Debe ser un acontecimiento probable y lógico. Compara tal hecho con la situación que estás pasando ahora y califícala también siguiendo una escala del 1 al 10.

· Ponte en el lugar de la persona que te lastimó. De acuerdo a sus vivencias, su situación y su presente, ¿cómo responderías si te preguntaran por qué actuaste de esa manera? No tienes que compartir sus valores, ni su forma de sentir y pensar. Tampoco se trata de justificarlo, solo tienes que entender que una persona es mucho más que sus acciones y que muchas veces, por las circunstancias de su vida, se equivoca.

8.- Acepta tus Fallas. Muchas veces te puedes sentir herido porque otra persona no te da lo que quieres porque no sabe qué es lo que necesitas. También puede pasar que esperas demasiado de alguien más, o que te hayan abandonado porque lo único que hacían era pelear. Busca en tu interior y analiza qué tan responsable eres por lo sucedido. Si tienes algo de culpa, debes aprender a perdonarte a ti mismo para luego perdonar a alguien más.

9.- Imagínate Frente a la Persona que te Lastimó. Si al hacerlo regresan a ti los sentimientos que tenías antes de empezar a trabajar en el perdón, o tienen la misma intensidad de antes, entonces necesitas volver a comenzar y ejercitar los pasos que te llevarán al perdón. No llegar al perdón todavía no significa que hayas hecho algo mal, solo necesitas más tiempo para interiorizarlo.

· Si las emociones negativas han disminuido, quizá sea el momento para hablar con tu agresor y escuchar lo que tiene que decir.

· Anímate y sigue adelante. Debes tener presente que el perdón no es un acto que sucede en un momento del día, ni en un día. Sino que se trata de un proceso que lleva su tiempo y que debes asimilar.

· Una sola vez no es suficiente para un proceso tan profundo. Tú tienes que decidir cuánto tiempo necesitas para perdonar a cada persona.

10.- Déjalos ir. No te aferres a los sentimientos negativos y dale cabida al perdón. Cierra tus ojos, imagínate parado frente a la persona que deseas perdonar, cúbrela con una nube negra y dile: Te perdono. Luego de esto, la nube se irá y desaparecerá de tu mente, mientras una luz blanca los envuelve, provocando sentimientos de tranquilidad y paz. Respira profundo, cuenta hasta diez y abre tus ojos.

Acepta a cada persona tal y como es.

Perdona sin dejar de ser tú mismo.

Perdónate.

Todo perdón empieza contigo mismo.

Qué es Invocar la Ley del Perdón.

Hacer un llamado a la Ley del Perdón, es cumplir con el Edicto Divino por medio del cual un individuo puede obtener la remisión de sus propias transgresiones personales de la Ley de la Vida, o la de cualquier otra vida para la cual se quiera pedir.

La aplicación del Perdón es sencilla en extremo, porque significa purgar el alma de todo Karma imperfecto como preparación para la completa sumisión del ser externo al Cristo Interno.

El estudiante primero debe invocar la Presencia Divina "YO SOY, y luego a uno o más de los Seres Divinos del Séptimo Rayo, (Saint Germain, Kwan Yin, Madre Alexa, Kamakura, Sengen Sama, Lady Porthia, Zarathustra, Oromasis) el cual es el Rayo de la Misericordia y el Perdón. Después debe pedir la transmutación o cambio de todas las imperfecciones conocidas o desconocidas a la Perfección de alguna Cualidad o Virtud de DIOS. La Ley del Perdón debe siempre anteceder cualquier forma de Decreto hecho por un individuo o grupo.

Ley del Perdón.

En el nombre y por el poder de la Presencia de Dios que YO SOY y por el poder magnético del fuego sagrado investido en mí, invoco la Ley del Perdón y la Llama Violeta transmutadora por toda transgresión de su Ley, y de toda desviación de sus alianzas sagradas.

Restaura en mí, la Mente Crística, perdonando mis caminos injustos y errados, hazme obediente a tus preceptos, déjenme caminar humildemente con ustedes todos los días de mi vida.

En el nombre del Padre, de la Madre, del Hijo y del Espíritu Santo, yo decreto por todos a los que haya ofendido alguna vez y por todos los que me hayan ofendido a mi alguna vez:

¡Fuego Violeta, envuélvenos¡ (3 veces)
¡Fuego violeta, guárdanos¡ (3 veces)
¡Fuego Violeta, libéranos¡ (3 veces)

YO SOY, YO SOY, YO SOY el que esta rodeado por un pilar de llama violeta,
YO SOY, YO SOY, YO SOY el que abunda en amor puro por el gran nombre de Dios,
YO SOY, YO SOY, YO SOY completo por tu patrón de perfección tan bello,
YO SOY, YO SOY, YO SOY la radiante llama de amor de Dios que desciende gentilmente por el aire

¡Desciende en nosotros¡ (3 veces)
¡Resplandece a través de nosotros¡ (3 veces)
¡Satúranos¡ 3 veces)
¡Y con plena Fe conscientemente yo acepto que esto se manifieste, se manifieste, se manifieste (3 veces)

aquí y ahora mismo con pleno poder, eternamente sostenido, omnipotentemente activo, siempre expandiéndose y abarcando el mundo hasta que todos hayamos ascendido completamente en la luz y seamos libres¡, Amado YO SOY¡ ¡Amado YO SOY¡ ¡Amado YO SOY¡

Ritual para la Invocación del Perdón.

El ritual de la Invocación del Perdón, es un ritual MUY poderoso y actúa directamente en nuestro Ser y en nuestro camino, por lo tanto, debe realizarse cuando REALMENTE se sienta en el interior y cuando veamos que es el momento, no por la sencilla razón de estar expuesto aquí debe usarse a la ligera y sin responsabilidad.

Adecuado para liberar energías que nos tienen atados y que no nos permiten evolucionar, son varias las emociones que podemos sentir, entre ellas:

* Culpas, (yo no me siento merecedor de...)

* Sentimientos de inferioridad (mi padre-madre no me han valorado suficiente en mi niñez).

* Resentimientos (me he sentido tratado injustamente...).

* Dificultad de relacionarse adecuadamente, con la pareja (revisar la relación con padre-madre y liberarla a través del perdón).

Premisas básicas antes del Ritual:

Yo soy equilibrio en acción. Pido energía de purificación. Abro mi canal a la Luz. Pido a mi vehículo superior que tome el mando de mis vehículos inferiores para hacer este ejercicio.

Visualizo a la persona delante de mí y detrás de ella el Consejo de Ancianos o Tribunal Kármico.

Invocación de la Ley del Perdón.

Yo invoco a la Ley del Perdón y a través de ella yo le pido perdón a……..............por todo pensamiento, sentimiento, palabra o acción incorrectos emitidos hacia ti y por todo daño que te haya causado en ésta vida y en otras vidas también.

(Hacer una pausa y observar si hay alguna sensación o molestia en el cuerpo, porque se están liberando las energías de limpieza, si la hay pasar la mano como recogiéndola y limpiarla sobre el fuego de la vela para purificarla).

Yo invoco a la Ley del Perdón, y a través de ella yo te perdono………....por todo pensamiento, sentimiento, palabra o acción incorrectos que hayas emitido hacía mí y por todo daño que me hayas causado en ésta vida y en otras vidas también.

(Hacer una pausa y observar si hay alguna sensación o molestia en el cuerpo, porque se están liberando las energías de limpieza, si la hay pasar la mano como recogiéndola y limpiarla sobre el fuego de la vela para purificarla).

Yo invoco a la Ley del Perdón, y a través de ella yo me perdono a mí mismo/a por todo pensamiento, sentimiento, palabra o acción incorrectos que haya emitido hacia………….....y hacia mí mismo/a y por todo el daño que le haya causado y me haya causado en ésta vida y en otras vidas también.

(Hacer una pausa y observar si hay alguna sensación o molestia en el cuerpo, porque se están liberando las energías de limpieza, si la hay pasar la mano como recogiéndola y limpiarla sobre el fuego de la vela para purificarla).

Yo te doy la libertad y me libero de mí mismo/a y pongo en manos del Consejo Kármico mí situación personal, como ser de luz, como chispa divina, como parte del todo y mi parte de Dios en mí.

Doy Gracias por todo lo aprendido de mis hermanos y hermanas, y de mi relación con el Gran Espíritu.

Visualiza el símbolo del infinito ∞ en color violeta y luego luz dorada que te baña.

Si la visualización se lleva a cabo, de manera clara, el perdón fue otorgado por el Consejo Kármico, y por consecuencia el karma generado en la situación tratada; eliminado.

"...Aquel dicho antiguo: A menos que tu perdones, ¿cómo esperas ser perdonado?, es una de las más incomprendidas leyes en la experiencia humana, si vieras como se pegan las cosas que ya no se quieren, cuando se permiten repasar las discordias que se considera que ya no tiene remedio"

Cuando solo es necesario la Llama Violeta en acción limpiando y consumiendo lo que no deseamos...

"Ponte con determinación a ordenar tu casa. Si fueran a hospedar un huésped distinguido, no dudo que pasarían días trabajando con ahínco, puliendo y preparando todo para recibirlo. Cuánto más importante es el preparar tu conciencia y corazón para que la PRESENCIA DE DIOS pueda manifestarse plenamente, haciendo resplandecer el Fuego Sagrado Violeta purificando conciencia y corazón.

Comanda el Fuego Sagrado... a través de la Autoridad de tu Presencia Yo Soy y ordénale que limpie tu mundo, tu mundo de negocios, de familias, que limpie tu mundo de toda cosa discordante y reemplace todo por la perfección del Gran Yo Soy"

"Yo Soy la Ley del Perdón y la Llama Violeta Transmutadora en acción en mi ahora."

Invocación de la Magna Presencia Yo Soy y la Ley del Perdón.

Invocamos a nuestra Mágica y Magna Presencia de Dios "YO SOY" y decimos:

Padre, Magna Presencia de Dios "YO SOY", te invoco Señor e invoco la LEY DEL PERDÓN por todos mis errores, de los cuales soy culpable en el Presente y en todas mis Vidas Pasadas y los de toda la humanidad, su causa, origen, núcleo y todo aquello que venga a mí para ser redimido, por la Ley de Causa y Efecto, en el Pasado, en el Presente, Ahora y por Siempre.

"YO SOY" La LEY DEL PERDÓN y La LLAMA VIOLETA TRANSMUTADORA de toda la creación armoniosa y de toda creación humana, desde ahora y desde tiempo atrás; desde el momento de mí Individualización.

"YO SOY" EL FUEGO VIOLETA, "YO SOY" la PRESENCIA del DIOS TODOPODEROSO que mantiene el FUEGO VIOLETA ardiendo en todo mí Ser y mi mundo. "YO SOY" sellado en un Pilar de FUEGO VIOLETA que TRANSMUTA al instante toda cosa negativa, toda creación humana perturbadora que intente afectarme.

MI AMADA PRESENCIA TRANSMUTA toda imperfección que yo pueda haber creado y con la Actividad del "YO SOY" me repones toda fuerza y perfección que yo necesito. (Envolverse en la LLAMA VIOLETA).

Finalizamos Invocando la LLAMA ROSA, diciendo así:

Invoco La LLAMA ROSA de AMOR DIVINO; para que por AMOR sean redimidas estas faltas TRANSMUTADAS. Las envuelvo en un Círculo electrónico de la LLAMA ROSA del Amor Divino y a través de mis amigos de la Luz son enviadas al GRAN SOL CENTRAL; de manera que, en ese CRISOL de purificación, formado por altísima energía concentrada, esas creaciones se conviertan en conceptos de bien, de Amor, Perfección y así regresen a la Tierra como Amigos de Luz.

De esta forma volverán a servir sin tener que ser destruidas; porque no hay aniquilamiento en nada que haya existido y tenga vida. Tampoco los conceptos se deshacen sino que se TRANSMUTAN o cambian de unas ideas en otras, absorben la SUSTANCIA UNIVERSAL de acuerdo con la Ley del Amor.

Llama Violeta y La Ley del Perdón.

En esta enseñanza todas las cosas viejas salen para ser consumidas. Antes de quejarte de cada cosa que experimentes en ti y en tu mundo, recuerda que han sido creadas por ti y vienen para que te las quites, para que las transmutes. Si tu te empeñas e invocas la Ley del Perdón, puedes consumir todas las malas creaciones del pasado con la Llama Violeta y ser LIBRE.

Debes estar consciente que la Llama Violeta es la Activa Presencia de Dios actuando.

"Siempre, cuando uno se hace consciente de haber cometido un error, el primer acto debe ser invocar la Ley del Perdón y pedir Fuerza y Sabiduría para no repetir el error una segunda vez.

Dios, todo Amor, tiene una infinita paciencia y no importa el número de nuestros errores siempre se pueden decir, para llegar al Amor y la Libertad en que los hijos de Dios tienen el privilegio de vivir."

Si Dios en su infinito poder no nos condena ni culpa, ¿qué trae dolor y aflicción a nuestras vidas?.

La desobediencia a las Leyes Divinas rigen para mantener el Orden y la Perfección en la Creación.

Si aún desobedientes somos perdonados por El Padre, ¿qué nos da el derecho de decidir el perdonar o no a un hermano también se equivocó?. Seremos perdonados así como perdonemos, seremos transmutados así como soltemos los rencores, resentimientos que solo nos amargan el corazón y la vida.

La Presencia de Dios late en nuestro corazón, La Llama Violeta es la Activa Presencia de Dios perdonándonos y transmutándonos, La Vida en todas sus manifestaciones es Dios en Acción... ¿qué nos detiene entonces, para mejorar todas las condiciones, relaciones y situaciones que necesitan manifestar la Perfección?

No será el sostener la atención en Dios, en la Llama, en la Luz y en esa Perfección que decimos desear. "Todo ser encarnado ha cometido una gran cantidad de errores, por esta razón nadie puede permitirse una actitud de soberbia, sino que por el contrario, debe invocar la Ley del Perdón, ya que si se está sintiendo critica, condenación u odio hacia otro hijo de Dios, jamás podrás prosperar."

Aquel dicho antiguo: A menos que tu perdones, ¿cómo esperas ser perdonado?, es una de las más incomprendidas leyes en la experiencia humana, si vieras como se pegan las cosas que ya no se quieren, cuando se permiten repasar las discordias que se considera que ya no tiene remedio" Cuando solo es necesario la Llama Violeta en acción limpiando y consumiendo lo que no deseamos...

"Ponte con determinación a ordenar tu casa. Si fueran a hospedar un huésped distinguido, no dudo que pasarían días trabajando con ahínco, puliendo y preparando todo para recibirlo. Cuánto más importante es el preparar sus conciencias y corazones para que la PRESENCIA DE DIOS pueda manifestarse plenamente, haciendo resplandecer el Fuego Sagrado Violeta purificando conciencias y corazones.

Comanda el Fuego Sagrado... a través de la Autoridad de tu Presencia Yo Soy y ordénale que limpie tu mundo, mundo de negocios, de familias, que limpie tu mundo de toda cosa discordante y que reemplace todo por la perfección de la Magna Presencia del Yo Soy".

Tras la Puerta de Sentir tu Debilidad reside tu Fuerza.

Tras la Puerta de Sentir tu Dolor residen tu Alegría y tu Placer.

Tras la Puerta de Sentir tu Miedo reside tu Seguridad.

Tras la Puerta de Sentir tu Soledad reside tu Capacidad de Gozar de Plenitud, Amor y Compañía.

Tras la Puerta de Sentir tu Desesperanza reside la Esperanza Verdadera y Justificada.

Tras la Puerta de Aceptar las Carencias de tu Infancia reside tu Satisfacción del Presente.

La realidad es que no podemos cambiar lo que pasó. No se puede restaurar la vida para que sea lo que era antes del evento. Sin embargo, puede llegar a ser una diferencia en las vidas de otros. Se puede devolver algo de lo que haya tomado encontrando un lugar diferente para invertir tu tiempo y compasión.

Perdónate a ti mismo y deja que comience la sanación.

Perdonarte a ti mismo, y cambia la dirección de tu vida.

Considera la siguiente oración.

Lee en silencio la siguiente declaración y luego léela en voz alta.

Necesitas escucharte a ti mismo perdonándote.

Hay mucho poder en la palabra hablada.

Oración:

Querido Padre Celestial, entiendo que no gano nada al no perdonarme a mí mismo y gano muchísimo deshaciéndome de la falta de perdón hacia mí mismo y al comenzar el proceso de sanación.

Quiero seguir adelante y hacer una diferencia positiva en el futuro.

Renuncio a la acusación malsana, al auto-castigo, y los votos que haya hecho de nunca perdonarme.

Hoy decido perdonarme a mí mismo y no castigarme ya más a mí mismo, ni estar enojado conmigo mismo.

Me perdono por dejar que este dolor me controlara y por herir a otros por mi dolor.

Me arrepiento por mi comportamiento y por mi actitud.

Te pido que me perdones y me sanes.

Padre, ayúdame a no tener JAMÁS falta de perdón hacia mí mismo y hacia otros.

Gracias por amarme y por Tu gracia que me hace digno de seguir adelante contigo.

En el nombre de Jesús,

Amén, Amén, Amén, Amén.

En tus Sueños, la Vida entera es Tuya,

En tu vida Física, Todo es un Sueño.

10 Formas de Amar

1. Escucha sin Interrumpir. (Prov.18)

2. Habla sin Acusar. ( Santiago 1:19)

3. Da sin escatimar. (Prov. 21:26)

4. Responde sin Discutir. (Prov. 17:1)

5. Comparte sin Pretender. (Efesios 4:15)

6. Disfruta sin Quejarte. (Filip. 2:14)

7. Confía sin Vacilar. 1Corintios 13:7)

8. Perdona sin Castigar. (Colos. 3:13)

9. Perdónate sin Olvidar. (Prov. 13:12)

10.Ora sin Cesar. (Colos. 1:9)

El Perdón.

Los Dones Entenderlos y Desarrollarlos

              (PARTE 1)

Mucho se habla y se ha hablado de los dones del espíritu en las personas.

La Biblia nos dice que los dones son bendiciones o capacidades que Dios da a sus hijos mediante el poder del Espíritu Santo.

El Don de Sabiduría: ver más allá de la sabiduría humana, tener la capacidad de saber decir o hacer lo que es correcto dentro de la voluntad de Dios en una situación específica.

El Don de Fe: Confianza total en las promesas de Dios que no cede frente a las circunstancias adversas, es mayor que la fe normal que tenemos todos.

El Don de Sanidad: Orar por personas enfermas física o emocionalmente y tener la capacidad de traer el poder sanador de Dios a sus vidas.

El Don de Profecía: Comunicar una palabra de parte de Dios, un versículo o pasaje que aplica a una situación específica, con el fin de exhortar o animar.

El Don de hacer señales y prodigios más allá de las leyes naturales para mostrar la presencia y el poder de Dios en una situación particular.

El Don de Discernir: Habilidad de percibir qué tipo de espíritu actúa en cierta situación y determinar si viene de Dios o no.

El Don de Hablar en Lenguas: Capacidad de hablar un idioma sin haberlo estudiado para comunicar algún mensaje. También hay el don de lenguas angélicas, palabras que entiende solo Dios, son para la edificación personal y para tener comunión especial con él.

El Don de Interpretar Lenguas: Poder entender y comunicar un mensaje que se ha dado en lenguas, en el idioma que pueden comprender los que están presentes.

El Don del Conocimiento: Saber o recibir la revelación de algo sobre una persona o situación sin haber recibido la información por medios naturales.

El Don de Enseñanza: Habilidad especial para transmitir el conocimiento con claridad e instruir a los demás.

El Don de Servir: Sensibilidad especial ante las necesidades de los demás y un gran deseo de hacer todo lo posible por aliviarles sus carga, dar con generosidad, socorrer al necesitado compartiendo recursos (tiempo, talento y dinero) con los demás, en especial con aquellos que sufren.

El Don de Administración: Saber organizar cosas o actividades, disfrutar de la planificación, la dirección y la organización.

El Don de la Palabra: Dar la palabra de ánimo o motivación en el momento preciso, tener disposición positiva basada en la palabra de Dios.

El Don de Liderazgo: Disposición especial para guiar a otros y ayudarles a crecer en su andar, sentir satisfacción al cuidar y alimentar espiritualmente de aquellos que Dios pone bajo su cuidado.

El Don de Compasión: Amor especial, misericordia genuina por los necesitados y la habilidad de identificarse con ellos.

Y así podríamos hablar de los muchos dones que se mencionan en la Biblia. Sin embargo este tema de los dones causa en ocasiones mucha confusión, ya que por situaciones o acontecimientos en nuestra vida cotidiana podríamos llegar a creer o pensar que tenemos algún don en particular o muchos dones. Los libros sagrados nos dicen que hay que usar el discernimiento, pero ¿cómo usar el discernimiento si este también es un Don?.

En muchas ocasiones nos suceden cosas o situaciones que nos podrían llevar a pensar que tenemos dones de algún tipo y más cuando esto nos pasa con cierta frecuencia.

Me gustaría primero establecer ¿qué es un don?. Como ya se dijo al principio un don son bendiciones o capacidades que Dios puso en nosotros. Si aceptamos esta definición podríamos entonces entender que los dones tienen que ver con relaciones divinas pero también con capacidades.

Si creemos que Dios nos creó a su imagen y semejanza entonces deberíamos entender que todos tenemos una parte divina dentro de nosotros semejante a Dios, ¿porque nos extrañamos entonces que podamos experimentar dones? y más aún que esos dones formen parte de nosotros.

Todos somos hijos de Dios, y todos tenemos dones -todos los dones-, solo que en cada vida hemos venido a trabajar energías, situaciones y aspectos diferentes para nuestro crecimiento.

Por poner un ejemplo, el don de sanación, muchas veces se confunde con el don de servicio como pasa con los médicos, pero cuando se le hace oración o imposición de manos a una persona y se cura le llamamos milagro, y pensamos que por imponer las manos tenemos el don de sanación.

Para poder asumir esta postura tendríamos que conocer la composición energética y las cualidades de esa composición energética, para poder tener la certeza de que ciertamente tenemos ese don y lo podemos y debemos desarrollar.

Una de las principales enseñanzas de Jesús es “El árbol se conoce por sus frutos”, un don se manifiesta siempre, cada vez que se usa mientras que una canalización de energía divina pasa de vez en cuando, pero el que haya pasado no lo convierte en un don.

Los dones se manifiestan, y se puede ser consciente de ellos, y existen maneras y formas para identificarlos y trabajarlos, para ello no es necesario ser religioso o entregado a la vida laica, pero si tener y mantener una relación con Dios cualquiera que sea nuestra idea de él. Es necesario vivir en un estado de consciencia y la oración es una herramienta muy útil para ello.

Dios, el Ser Supremo, El Gran Espíritu o como sea que quieran llamarlo es una realidad, Dios existe y se puede canalizar su energía, llámenle también como quieran, Espíritu Santo, Luz Divina, o como se le quiera llamar, la energía de Dios es una fuerza inmensa la cual no podemos tener, solo canalizar, para bien nuestro y de los demás. Como en aquella parábola en donde Jesús iba caminando rodeado de una gran multitud se detuvo y preguntó -¿quién me tocó?-, sintió que la energía salía de él, esa energía que él canalizaba.

Cosas más grandes harán ustedes, sí, porque tenemos el Espíritu de Dios, ese Espíritu Santo que Jesús soplo a sus apóstoles, ese espíritu que no es otra cosa que el poder de Dios en nosotros, por nosotros y para los demás.

Los dones del espíritu y la facilidad para usarlos se relacionan en gran manera con la composición energética de cada persona, cada ser humano baja a este planeta a trabajar una serie de aspectos para su crecimiento, entre esos aspectos están los dones del espíritu. Todos tenemos todos los dones del espíritu, pero es debido a esa composición energética que nos resulta mucho más sencillo desarrollar unos dones que otros.

Por ejemplo el discernimiento es algo que todos tenemos, nos ayuda a tomar las mejores decisiones cuando analizamos algún acontecimiento o situación y es algo que hacemos con tal frecuencia que ya ni nos percatamos de que lo estamos usando ya que para nosotros suele ser algo común o normal, sin embargo no siempre se usa de manera acertada, a veces nos equivocamos.

Un don es una cualidad energética que está presente siempre en la persona, un don no se equivoca, no comete errores, siempre es y siempre está para el beneficio y crecimiento de quien lo tiene y para el servicio del entorno.

Existen herramientas para conocer tus dones, la numerología es una de estas herramientas, nos ayuda a conocernos, a saber cuál es nuestra composición energética y por ende conocer nuestros dones, cualidades y facultades con los cuales nacimos, al conocernos nos será más sencillo desarrollarlos.

Los Dones Entenderlos y Desarrollarlos.

Liberando El Ego Humano

Estamos en medio de un influjo sin precedentes de energías celestiales. Este influjo único de Luz es el resultado de una asombrosa sincronicidad que está involucrando alineaciones planetarias inusuales, poderosas erupciones solares, excepcionalmente poderosas, eclipses lunares y solares, actividades globales de Luz que involucran a millones de Trabajadores de Luz alrededor del mundo, excepcionales activaciones de Luna Nueva y Luna Llena y las invocaciones sinceras de cada persona sobre la Tierra que está tratando de llegar a Dios para lograr la intervención Divina en sus vidas.

En este preciso momento, este influjo de Luz se está fundiendo en una gloriosa sinfonía que está bañando la Tierra y toda su Vida en las frecuencias de Gracia Divina y Sanación más allá de cualquier cosa que la Humanidad haya experimentado alguna vez. Este Campo de Fuerza de Luz está magnetizando el Amor, la Armonía y el Balance de Dios proveniente de todos los Reinos de Perfección en todo el Universo.

Esta etapa final de preparación está preparando a cada hombre, mujer y niño a un nivel celular para integrar las Cualidades Divinas de la 5ta. Dimensión de Libertad, Justicia Divina, Emancipación, Victoria y la Flama Violeta de la Perfección Infinita de Dios, que inundará a la Tierra. El Intento Divino de este influjo de Luz es elevar a los cuerpos físicos, etéricos, mentales y emocionales de la Humanidad en una frecuencia suficientemente elevada para hacer estallar las ataduras de nuestros egos humanos manipuladores basados en el temor. Toda la Compañía del Cielo permanece de pie esperando la oportunidad para ayudarnos con esta faceta del Plan Divino.

Los Seres de Luz nos han dado una invocación para prepararnos y darnos poder a medida que avanzamos a través de esta gloriosa experiencia.

   INVOCACION PARA LA LIBERACION DEL EGO HUMANO

A través de la Consciencia Unificada de cada hombre, mujer y Niño sobre la Tierra Yo invoco a la Flama Violeta de la Perfección Infinita de Dios y a las Cualidades Divinas de Libertad, Justicia Divina, Emancipación y Victoria. Estos poderosos regalos provenientes del Corazón de nuestro Padre-Madre Dios ayudarán a hacer estallar los lazos/ataduras de los egos humanos manipuladores basados en el temor a medida que despejamos el camino para la expansión de la Presencia YO SOY en el interior de la Flama del Corazón de cada persona.

Yo ahora inhalo profundamente y vacío mi mente de todos los pensamientos del día. YO ESTOY relajado y tranquilo mientras ingreso a la Divinidad de mi Corazón. YO SOY Uno con toda Vida, y mientras YO SOY elevado, TODA Vida está siendo elevada conmigo.

Yo he transitado a través de difíciles desafíos en mis diversas estancias Terrenales hacia la Gloria de un Nuevo Día lleno con el impulso reunido, del Cielo sobre la Tierra.

  La Victoria es mía! La Victoria es mía! La Victoria es mía!

El perfecto balance de nuestro Padre-Madre Dios ha regresado a la Tierra y la Presencia YO SOY de cada persona está de pie lista, esperando la oportunidad para tomar dominio total de nuestros pensamientos, palabras, acciones y sentimientos.

Con este conocimiento interno, me doy cuenta que es responsabilidad de la Humanidad convertirse en la manifestación plena de nuestra Presencia YO SOY mientras todavía estamos encarnados en la Tierra. Esto literalmente significa la liberación de nuestros egos humanos inferiores hacia la Luz e integrar nuestra Presencia YO SOY en nuestros cuerpos físicos, etéricos, mentales y emocionales.

Diariamente la Luz de Dios está aumentando sobre la Tierra. Esto está acelerando la integración de la Presencia YO SOY de cada persona a un nivel atómico y celular. Mientras esto ocurre, cada electrón, cada átomo, cada partícula subatómica y onda de los Cuerpos Terrenales de la Humanidad y todos los espacios entre los átomos y moléculas de nuestros cuerpos, están siendo llenados con la Luz de Dios. Este es un regalo único, una oportunidad sagrada y le está siendo presentado a cada hombre, mujer y niño sobre la Tierra, aquí y ahora.

Yo contemplo esta Verdad y a medida que este conocimiento sagrado resuena en mi interior, Yo experimento la Flama de la Divinidad en mi corazón mientras ésta se expande y expande. El Balance Divino de Amor, Sabiduría y Poder que pulsa a través de esta Flama Triple en mi corazón está ahora envolviendo a mis cuatro Cuerpos Terrenales.

En el interior del abrazo de mi Flama Corazón, mi Presencia YO SOY amorosamente toma del mando de mi ego inferior humano para liberar mis cuerpos físicos, etéricos, mentales y emocionales….

Ego inferior humano, YO SOY LA Presencia YO SOY de tu Ser. Yo te Amo y Yo ESTOY agradecida/o por la oportunidad que me has brindado para el crecimiento y el aprendizaje en este plano físico, pero es tiempo ahora que tú liberes estos Cuerpos Terrenales y que se desplacen hacia la Luz.

Ego inferior humano, con el Poder Divino y el Amor que YO SOY, yo ahora te ordeno que vayas hacia la Luz.

Ego Humano…

Libera mi CUERPO FISICO y que regrese a la Luz.

(Repetirlo 3 veces)

Libera mi CUERPO ETERICO y que regrese a la Luz.

(Repetirlo 3 veces)

Libera mi CUERPO MENTAL y que regrese a la Luz.

(Repetirlo 3 veces)

Libera mi CUERPO EMOCIONAL y que regrese a la Luz.

(Repetirlo 3 veces)

Ego Inferior Humano, Yo ahora te Quiero LIBRE. Asciende hacia las escuelas superiores de aprendizaje y sé transformado hacia la Perfección de Dios.

Mi Presencia YO SOY ahora da un paso hacia la autoridad plena de mis Cuerpos Terrenales y me eleva en energía, vibración y consciencia hacia las frecuencias de Perfección Infinita de Dios de la 5ta. Dimensión. Aquí Yo vivo, me muevo y respiro en el interior de mi Presencia YO SOY y claramente percibo que YO SOY Uno con TODA Vida.

Yo ahora sé que aún cuando mis pies están plantados firmemente sobre la Tierra, simultáneamente, YO SOY Uno con todos los Reinos Ascendidos de Luz. YO ESTOY liberando la Luz de Dios dentro de cada interacción física y química en el interior de mis Cuerpos Terrenales, sanando y restaurando todas las ataduras de energía entre los átomos y en el interior de los átomos hacia una salud vibrante y perfección infinita.

Contenida en el interior de esta Divina Luz está todo lo necesario para sanar mis Cuerpos Terrenales y todo el reino físico de este precioso planeta. Esta Luz contiene todo lo necesario para enderezar el rumbo de la órbita, el giro y la carga electrónica de cada célula, átomo y electrón de Vida sobre la Tierra.

Ahora dentro de mi Presencia YO SOY, YO SOY las Cualidades Divinas de Libertad, Justicia Divina, Emancipación y Victoria liberando la Humanidad y a todas las ataduras de energía en el interior de la Humanidad, que incluyen las relaciones y las interacciones de todas las personas, todas las razas, todas las religiones, todas las organizaciones y todas las naciones. YO ESTOY liberando estas interacciones hacia la armonía de un Nuevo Orden de Existencia Superior, expandiendo así la influencia de la Presencia YO SOY de la Humanidad sobre la Tierra. Yo conozco esta Realidad Superior en el interior de mi corazón y de mi mente y YO SOY un océano calmo de estas Cualidades Divinas que están inundando la Tierra.

A través de mi Presencia YO SOY, YO SOY un Templo viviente lleno de Luz de invencible Salud Perfecta, Juventud Eterna, Vitalidad, Alegría y Abundancia Infinita de Dios. Y…

YO ESTOY Agradecido, YO ESTOY Agradecido, YO ESTOY Eternamente Agradecido a mi Amado Padre-Madre Dios—Todo Lo que Es—YO SOY. Y así es.